Samsung se pega el gran festín con la inteligencia artificial
Cómo la escasez de chips disparó los beneficios de la empresa coreana hasta niveles históricos, registrando un aumento superior al 750% en sus ganancias operativas en el primer trimestre de 2026.
Hay momentos en la historia de una empresa en los que el viento sopla con tanta fuerza a su favor que los números dejan de parecer reales. Para Samsung Electronics, ese momento llegó en la primera semana de mayo de 2026, cuando la compañía surcoreana presentó unos resultados que superaron todas las previsiones y reescribieron su propio libro de récords. Sus beneficios operativos del primer trimestre alcanzaron los 57,2 billones de wones coreanos —equivalentes a cerca de 42.000 millones de dólares—, una cifra que supera la totalidad de sus ganancias durante todo el ejercicio fiscal de 2025, y que representa un incremento de más del 750% respecto al mismo período del año anterior. La causa de este fenómeno no es difícil de identificar: el auge de la inteligencia artificial ha convertido la memoria de alto ancho de banda en uno de los activos más preciados del planeta, y Samsung es uno de los pocos actores capaces de producirla a escala industrial.
Los ingresos totales del gigante tecnológico ascendieron a 133,9 billones de wones, un 70% más que hace un año y ligeramente por encima de las estimaciones de los analistas consultados por LSEG SmartEstimate, que habían pronosticado 132,69 billones. La lectura de estos datos revela algo que va más allá de un simple ciclo alcista: estamos ante una reconfiguración estructural de la industria de los semiconductores, impulsada por la demanda de los grandes centros de datos que alimentan modelos de lenguaje e inteligencia artificial generativa.
El motor invisible: cuando los chips de memoria se convierten en oro
La división de soluciones de dispositivos de Samsung —conocida internamente como DS, y que agrupa los negocios de memoria, diseño de semiconductores y servicios de fundición— fue responsable de más del 90% del total de beneficios operativos del trimestre, con 53,7 billones de wones frente a los escasos un billón registrados en el mismo período del año anterior. Las ventas totales de chips alcanzaron los 81,7 billones de wones, un incremento del 225% en términos interanuales, una aceleración que tiene pocas precedentes en la historia de la industria.
Lo que subyace detrás de estas cifras es una dinámica de mercado que los economistas describen como una tormenta perfecta: la demanda de chips de memoria para centros de datos de IA ha crecido a un ritmo que ningún fabricante ha podido anticipar del todo, generando una escasez que ha empujado los precios al alza en toda la cadena de valor. Los grandes operadores de infraestructura en la nube —los llamados hiperescaladores como Amazon, Google o Microsoft— están compitiendo ferozmente por asegurarse el suministro, y no dudan en adelantar pedidos que corresponderían a años futuros con tal de garantizar su posición. La propia Samsung lo reconoció durante su conferencia de resultados, cuando un directivo señaló que la tasa de cumplimiento de demanda ha alcanzado su punto más bajo histórico, y que, a diferencia de ciclos anteriores, los clientes están adelantando ya pedidos correspondientes a 2027 ante el temor a nuevas restricciones de oferta. El desequilibrio entre oferta y demanda, añadió, se espera que se agrave aún más el año próximo.
El papel central en este drama lo ocupa la memoria de alto ancho de banda, conocida por sus siglas en inglés HBM. Este tipo de chip es esencial para los procesadores gráficos de Nvidia y otros aceleradores de IA que constituyen el corazón de los centros de datos modernos. Su arquitectura, más compleja y costosa de fabricar que la memoria convencional, la convierte en un cuello de botella difícil de resolver en el corto plazo, lo que otorga a quienes pueden producirla un poder de fijación de precios inusual. Samsung ha declarado que su segmento de memoria “superó el récord trimestral de ventas al atender la demanda de alto valor añadido ligada a la IA, en un contexto de oferta limitada y con el impulso adicional de las subidas generalizadas de precios en toda la industria”.
La batalla por el liderazgo en HBM4: Samsung persigue a SK Hynix
Sin embargo, el dominio de Samsung en este sector no es absoluto ni está exento de amenazas. La carrera por la memoria HBM ha sido, en los últimos años, un escenario de intensa competencia con su compatriota SK Hynix, empresa que logró adelantarse a Samsung en generaciones anteriores de esta tecnología y que todavía mantiene una ventaja de mercado considerable. Según datos de Counterpoint Research, SK Hynix lideró el mercado de HBM con una cuota de ingresos del 57% en el cuarto trimestre de 2025, una posición que refleja el trabajo de anticipación que realizó cuando apostó temprano por este segmento.
La sexta generación de la tecnología, denominada HBM4, se perfila como el campo de batalla más decisivo de esta rivalidad. Se trata de la versión más avanzada disponible en la actualidad y está llamada a ser el componente de memoria principal en la próxima arquitectura Vera Rubin de Nvidia, diseñada para cargas de trabajo de inteligencia artificial de alto rendimiento en entornos de centros de datos. Samsung anunció en febrero de 2026 que se había convertido en el primer fabricante del mundo en producir masivamente chips HBM4 y distribuirlos a clientes, aunque sin revelar su identidad. SK Hynix, por su parte, había informado el año anterior de que enviaba muestras a clientes y que tenía la producción en masa preparada desde septiembre, pero aún no ha anunciado envíos comerciales de HBM4.
Los analistas del sector ofrecen una lectura matizada de esta carrera. Ray Wang, analista de SemiAnalysis especializado en memorias desde Seúl, señala que Samsung ha recortado distancias con SK Hynix en HBM4 y que la brecha es menor que en generaciones anteriores, aunque insiste en que SK Hynix sigue liderando de forma clara. Esta situación plantea una paradoja interesante: Samsung puede registrar beneficios históricos y, al mismo tiempo, no ser el jugador dominante en el segmento más estratégico de su propio negocio. Es el tipo de tensión que suele anteceder a movimientos competitivos de gran calado.
La empresa ha confirmado que espera que la demanda de memoria para servidores se mantenga robusta durante el segundo semestre del año, en la medida en que los grandes operadores continúen ampliando su capacidad para absorber la adopción masiva de IA y, en particular, el crecimiento de la llamada IA agéntica —aquella capaz de actuar de forma autónoma para completar tareas complejas— que muchos analistas consideran la siguiente frontera comercial del sector.
Sombras en el horizonte: cuando el éxito de un negocio presiona a otro
El éxito de la división de chips no está exento de consecuencias adversas para el resto del conglomerado. Samsung es también uno de los mayores fabricantes de smartphones y electrodomésticos del mundo, categorías que dependen en gran medida de los mismos chips de memoria cuyo precio está subiendo de forma acelerada. El encarecimiento de los componentes presiona los márgenes de estos negocios en un momento en que el mercado de consumo ya arrastra su propio ciclo de desaceleración. La empresa deberá gestionar esta tensión interna con cuidado si no quiere que los extraordinarios beneficios de su división de chips queden parcialmente neutralizados por el deterioro de sus otras líneas de negocio.
A estos factores se suma una variable geopolítica de fondo que la compañía mencionó explícitamente durante su conferencia de resultados: el seguimiento activo del conflicto en Oriente Próximo, que representa un riesgo potencial para sus cadenas de suministro de materias primas y energía. En un mundo donde las rutas logísticas y los accesos a recursos estratégicos son cada vez más frágiles, incluso las empresas más sólidas deben incorporar este tipo de contingencias en su planificación.
Pese a todo, el mercado respondió con moderada euforia. Las acciones de Samsung subieron cerca de un 1% en la bolsa surcoreana tras la publicación de los resultados, aunque recortaron parte de esas ganancias en la sesión de tarde para terminar con una ligera caída del 0,8%. En lo que va de año, el valor acumula una revalorización de alrededor del 90%, lo que sugiere que buena parte de las buenas noticias ya estaba descontada en el precio.
Lo que los resultados del primer trimestre de 2026 revelan, en último término, es que Samsung ha encontrado en la inteligencia artificial una fuente de crecimiento de una magnitud que pocas empresas en cualquier industria pueden presumir de haber alcanzado en tan poco tiempo. La pregunta que los inversores y analistas se formulan ahora no es si este ciclo continuará —las señales apuntan a que sí, al menos en el corto y medio plazo—, sino quién logrará consolidar una posición de liderazgo duradera en la tecnología que determinará el futuro de la computación global. Samsung tiene los recursos, la escala y el impulso. Lo que necesita ahora es demostrar que también tiene la ventaja técnica.



