Los mercados de predicción se preparan para sacudir las finanzas globales
El fenómeno que creció a la sombra de una elección y terminó eclipsando a Wall Street en velocidad de expansión.
Lo que comenzó como una curiosidad financiera alrededor de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2024 se está convirtiendo en una de las industrias de más rápido crecimiento en el mundo. Los mercados de predicción —plataformas digitales donde los usuarios apuestan dinero real sobre el resultado de eventos futuros, desde partidos de fútbol hasta decisiones de la Reserva Federal— están creciendo a un ritmo que rivaliza con el de la inteligencia artificial, según datos de Bank of America. La firma de inversión Bernstein acaba de publicar un análisis que proyecta que el volumen total de operaciones en estos mercados alcanzará el billón de dólares anuales para el año 2030, partiendo de los apenas 51.000 millones registrados en todo 2025.
Los números de los primeros meses de 2026 ya parecen darle la razón a esa proyección. Las dos plataformas dominantes del sector, Kalshi y Polymarket, acumulaban en conjunto cerca de 60.000 millones de dólares en volumen transaccional en lo que va del año, superando con creces el total del año anterior en apenas unos meses. Kalshi, que controla más del 90% del mercado regulado de predicciones en suelo estadounidense, ha visto cómo su volumen semanal de operaciones se disparaba de unos 100 millones de dólares hace un año a más de 3.000 millones en la actualidad. La analista Julie Hoover, de Bank of America, llegó a describir a Kalshi como una de las “empresas de mayor crecimiento fuera del sector de la inteligencia artificial” en Estados Unidos.
El analista Gautam Chhugani, de Bernstein, estima que el volumen total del mercado alcanzará los 240.000 millones de dólares en 2026, lo que representaría un incremento del 370% respecto al año anterior. Si el sector mantiene una tasa de crecimiento anual compuesta del 80% entre 2025 y 2030, la cifra de un billón de dólares no es solo posible: es, según Chhugani, lo más probable.
De las apuestas deportivas al corazón de los mercados institucionales
Para entender por qué este fenómeno va mucho más allá de una moda digital, conviene observar cómo ha evolucionado la naturaleza de los contratos que se negocian. En sus primeras etapas, el grueso del volumen provenía de eventos políticos de alto perfil, sobre todo la carrera presidencial de 2024. Hoy, los contratos deportivos representan más del 60% de las operaciones, pero según Bernstein esa proporción se reducirá drásticamente en los próximos años. El futuro del sector, en la visión del banco, es esencialmente financiero e institucional.
Chhugani prevé que fondos de inversión, aseguradoras y empresas con exposición directa a ciertos eventos —desde la aprobación de una regulación hasta el resultado de un dato macroeconómico— comenzarán a utilizar estos mercados como herramientas de cobertura y gestión de riesgos. En lugar de depender de instrumentos financieros indirectos y costosos, podrán tomar posiciones precisas sobre eventos concretos. Es una lógica que recuerda a la que impulsó el desarrollo de los mercados de derivados en las décadas de los setenta y ochenta: lo que comenzó como un mecanismo especulativo terminó siendo una infraestructura indispensable para la economía global.
La integración con la tecnología blockchain es otro factor que Chhugani identifica como motor de crecimiento. La tokenización de contratos y la interoperabilidad con el ecosistema de criptomonedas está permitiendo mayor liquidez y acceso a participantes internacionales que de otra manera tendrían dificultades para operar en mercados regulados en Estados Unidos. Polymarket, que opera sobre infraestructura blockchain y tiene una presencia significativa fuera de EE.UU., es un ejemplo de cómo estas dos tendencias —mercados de predicción y criptoactivos— pueden retroalimentarse mutuamente.
En cuanto a los proxies públicos del sector, dado que Kalshi y Polymarket son empresas privadas, los inversores institucionales están mirando con atención a Robinhood y Coinbase Global como las puertas de entrada más accesibles a esta temática en los mercados bursátiles. El hub de predicciones de Robinhood, que acaba de cumplir su primer año de vida, ya genera 350 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales y representa cerca del 30% del volumen total de Kalshi. Es, según Chhugani, el negocio de mayor crecimiento dentro de la plataforma, y podría llevar a Robinhood a desarrollar su propia bolsa de predicciones en el mediano plazo. Otras plataformas como DraftKings y Underdog también están explorando el terreno, lo que sugiere que la competencia comenzará a intensificarse antes de que el mercado madure.
La batalla regulatoria, el único nubarrón en el horizonte
Ninguna industria de crecimiento explosivo escapa al escrutinio de los reguladores, y los mercados de predicción no son la excepción. El panorama regulatorio es, por el momento, un mapa de trincheras. Catorce estados han iniciado acciones legales contra estas plataformas, argumentando que tienen autoridad propia para regular lo que consideran apuestas deportivas encubiertas. Al mismo tiempo, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) sostiene que es el único organismo federal con jurisdicción sobre estos instrumentos, y está enfrentando a los estados en los tribunales para defender esa posición. En el Congreso, cuatro proyectos de ley distintos están en proceso, impulsados por preocupaciones que van desde el uso de información privilegiada hasta el impacto social del acceso masivo a las apuestas financieras.
La paradoja es que la ambigüedad regulatoria, que en principio debería ser un freno para el crecimiento, parece no haberlo sido hasta ahora. Los inversores parecen confiar en que el desenlace será favorable a las plataformas, al menos en el ámbito federal. Chhugani comparte ese optimismo: en su análisis sostiene que la tendencia en Washington apunta hacia una mayor claridad regulatoria que legitimará al sector, en lugar de ahogarlo. Plataformas como Kalshi y Polymarket, junto con sus proxies cotizados, estarían bien posicionadas para beneficiarse de ese proceso, siempre que logren navegar el período de incertidumbre sin tropiezos legales de gran magnitud.
La historia de los mercados financieros está llena de instrumentos que fueron primero marginales, luego tolerados y finalmente adoptados como parte de la arquitectura del sistema. Los mercados de predicción siguen hoy esa trayectoria con una velocidad inusual. Si las proyecciones de Bernstein se cumplen, lo que hoy parece una industria de nicho —con sus anuncios en los metros de Nueva York prometiendo comestibles gratis a cambio de nuevos usuarios— podría convertirse en la próxima gran infraestructura financiera de la economía digital global.
El gráfico ilustra la trayectoria proyectada del sector: de los 10.000 millones de dólares transaccionados en 2024 al billón estimado para 2030, una curva de crecimiento que en el mundo financiero solo se observa en las industrias que están redefiniendo categorías enteras.
Fuente: Polyminute




