Europa

ASML se dispara a máximos históricos: El efecto dominó de la inteligencia artificial

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El mercado bursátil europeo acaba de presenciar uno de esos momentos que condensan varias tendencias estructurales en un solo gráfico. Las acciones de ASML Holding alcanzaron máximos históricos tras la publicación de unos sólidos resultados por parte de TSMC, confirmando que el auge de la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino un motor de inversión de largo recorrido. El movimiento no solo ha reforzado la posición de ASML como la empresa más valiosa de Europa, sino que también ha reavivado el debate entre analistas sobre hasta dónde puede llegar esta escalada.

Desde que el mayor fabricante de chips del mundo desveló sus cifras y previsiones de gasto, el mercado ha reaccionado con entusiasmo. En apenas unos días, ASML acumuló una subida cercana al 7%, elevando su capitalización hasta el entorno de los 450.000 millones de euros y colocándola en un club muy exclusivo de compañías europeas valoradas por encima del medio billón de dólares. En lo que va de 2026, el valor ya suma una revalorización del 25%, una cifra que habla tanto de expectativas futuras como de resultados presentes.

El monopolio silencioso detrás de la revolución del chip

ASML ocupa una posición singular en la cadena de suministro global: es el único proveedor en el mundo de las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), imprescindibles para fabricar los semiconductores más avanzados que alimentan los modelos de inteligencia artificial. Este cuasi monopolio tecnológico convierte a la compañía neerlandesa en un cuello de botella estratégico, pero también en uno de los mayores beneficiarios del aumento del gasto en capital por parte de las grandes fundiciones.

El impulso recibido tras los resultados de TSMC no es casual. El fabricante taiwanés anunció una guía de inversión significativamente superior a la prevista, señal inequívoca de que la carrera por ganar eficiencia y capacidad productiva en chips avanzados se intensifica. Para ASML, esto se traduce en una mayor visibilidad de pedidos y en la posibilidad de mantener un ritmo elevado de ingresos en los próximos trimestres. No es solo una cuestión de volumen, sino de sofisticación: a medida que los nodos de fabricación se vuelven más complejos, la dependencia de sus equipos aumenta.

Los bancos de inversión han tomado nota. Morgan Stanley ha llegado a plantear un escenario optimista en el que la acción podría subir hasta un 70% adicional, impulsada por un ciclo de inversión en semiconductores más largo y profundo de lo previsto. En ese supuesto, el precio podría acercarse a los 2.000 euros por acción si las valoraciones tecnológicas continúan expandiéndose y los beneficios superan las previsiones. Aunque su objetivo base es más conservador, el mensaje de fondo es claro: el mercado aún no ha agotado su narrativa alcista.

Capex, memoria y geopolítica: los vientos de cola

El optimismo no se limita a una sola casa de análisis. Otras firmas subrayan que el aumento del gasto en capital de las grandes fundiciones y fabricantes de memoria está creando un entorno especialmente favorable para los proveedores de equipos. El segmento de la memoria, crucial para aplicaciones de inteligencia artificial diseñadas por empresas como Nvidia o AMD, atraviesa un momento de fuerte recuperación. Las previsiones apuntan a subidas de precios de entre el 40% y el 50% en el primer trimestre de 2026, lo que incentiva nuevas inversiones en capacidad productiva.

En este contexto, gigantes como Samsung Electronics aparecen como actores clave. Con capacidad disponible en salas limpias, la compañía surcoreana podría acelerar pedidos de equipos avanzados, reforzando aún más la cartera de ASML. Al mismo tiempo, el buen tono de la demanda en China, mejor de lo que se temía hace apenas unos meses, añade otra capa de soporte a las previsiones de beneficios a medio plazo.

La geopolítica también ha jugado a favor. El anuncio de Estados Unidos de limitar los aranceles a Taiwán al 15%, junto con compromisos de inversión de al menos 250.000 millones de dólares en capacidad productiva en suelo estadounidense por parte de empresas tecnológicas taiwanesas, ha reducido una fuente importante de incertidumbre. Para ASML, cuyo mayor cliente es TSMC, esta mayor estabilidad regulatoria facilita la planificación y refuerza la confianza del mercado.

El telón de fondo lo completa el dinamismo del ecosistema que rodea a la inteligencia artificial. Empresas como Foxconn, socio clave de Nvidia y principal fabricante mundial de productos electrónicos por contrato, cerraron 2025 con un crecimiento de ingresos superior al 20% en el último trimestre. Es una señal más de que la inversión en centros de datos y servidores —y, por extensión, en chips y maquinaria— sigue acelerándose.

ASML presentará sus resultados del cuarto trimestre a finales de enero, una cita que servirá para confirmar si las expectativas actuales se traducen en cifras tangibles. Mientras tanto, el mercado parece dispuesto a concederle el beneficio de la duda. En un sector caracterizado históricamente por ciclos abruptos, la combinación de monopolio tecnológico, demanda estructural y apoyo geopolítico sugiere que esta vez la historia podría ser distinta. Al menos por ahora, el récord de ASML no parece un punto final, sino una coma en una frase que la inteligencia artificial sigue escribiendo.

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